Padrón de contribuyentes, liquidación de las ocho rentas, cobro en ventanilla, cartera morosa y portal del contribuyente. Del otro lado del presupuesto: compras, ejecución y contabilidad. Y lo que el municipio reparte: la cuenta con cada junta comunal, su rendición y una vitrina pública por corregimiento.
MegaTributos cubre el ciclo entero del ingreso municipal: se registra al contribuyente y su objeto —un negocio, un vehículo, una obra, un lote, una sepultura—, se liquida lo que debe según la tarifa vigente, se cobra en ventanilla o por banco, y se persigue lo que quedó vencido. Todo lo cobrado aterriza solo en la contabilidad y en el presupuesto del municipio.
No es un catálogo de conceptos genéricos: cada renta tiene su propio registro, sus reglas de liquidación y sus trámites.
Licencias, actividades económicas, declaración jurada, aforo, traspaso y cierre.
Padrón vehicular, placas por rango, permisos de circulación, traspaso y baja.
Permisos de obra, avalúo por metro, inspecciones y control de construcción.
Lotes municipales, tenencia, arrendamiento y adjudicación.
Sepulturas, adjudicación, inhumaciones y mantenimiento anual.
Publicidad exterior por medida y ubicación, con retiro cuando corresponde.
Servicios municipales solicitados, programados y cobrados con su recibo.
Emisión con código verificable en línea por quien reciba el documento.
Cada área de la tesorería municipal cubierta, y comunicada con las demás.
Personas y jurídicas con sus direcciones, representantes, documentos y atenciones.
Estado de cuenta por objeto, liquidación individual y masiva, notas, devoluciones y exoneraciones.
Cobro en ventanilla, recibos, sesiones de caja con arqueo y cierre, y depósitos.
Morosidad por antigüedad, convenios de pago, gestiones, notificaciones y coactivo.
Consulta de deuda, recibos, declaración en línea y paz y salvo, desde el celular.
Formulación, partidas, certificaciones, modificaciones y ejecución en sus cuatro etapas.
Plan de cuentas, auditos, asientos, libros, estados financieros y conciliación bancaria.
Requisiciones, cotizaciones, órdenes contra partida, existencias y salidas.
Lo asignado a cada corregimiento, lo transferido, lo que se le adeuda y su rendición de cuentas.
Una página por corregimiento, sin claves, con lo recibido y en qué se gastó. La enciende el municipio.
Esto es lo que ve el personal del municipio todos los días. Las cifras son de nuestro ambiente de demostración.
Se busca al contribuyente por cédula, RUC, ficha o nombre, y aparece todo lo que debe —de todas sus cuentas— con el recargo ya calculado al día de hoy. Se marca lo que va a pagar y se emite el recibo.
El recargo que se ve en pantalla está calculado, no guardado: sólo al emitir el recibo se convierte en un cargo real y queda fijado frente al contribuyente.
Las ocho rentas juntas, ordenadas por deuda vencida, que es el orden en que se trabaja. Cada fila es una cuenta con su objeto: el negocio, el vehículo, la finca o el nicho que la genera.
La morosidad se agrupa por persona: un vecino con cuatro cuentas atrasadas es una llamada, no cuatro. Con la antigüedad por tramos —de 1 a 30 días hasta más de un año— para saber qué se persigue y qué ya es incobrable.
El vecino entra con su propio acceso y ve exactamente lo que el municipio ve de él: cuánto debe, por cuáles cuentas, desde cuándo, y sus últimos pagos. Puede presentar su declaración y pedir su paz y salvo sin acercarse.
Al registrar un negocio se le abre su cuenta corriente en el acto, con la actividad económica que determina su tarifa. Desde el padrón se ve, de un vistazo, quién está al día y quién no.
Recaudación del periodo desglosada por renta, forma de pago, canal, concepto y día. Sólo cuenta lo cobrado con recibo vivo: lo anulado se muestra aparte, no se esconde en el total.
La mayoría de los sistemas municipales sólo cobran. MegaTributos sigue el dinero después del recibo: lo registra contablemente, lo refleja en el presupuesto y controla en qué se gasta, con la partida como eje de todo.
Buena parte de lo que se recauda termina transferido a las juntas comunales. Hasta ahora ese dinero salía del presupuesto y desaparecía de la vista: se sabía cuánto se había gastado en «transferencias», pero no cuánto le quedaba debiendo el municipio a cada corregimiento.
Cuánto se le asignó a cada corregimiento, cuánto ha cobrado, cuánto se le debe y cuánto falta del año. Quién tiene ya su portal abierto y quién no.
Lo que el Concejo le aprobó en el presupuesto, lo que se le ha transferido, lo que se le debe y lo que falta del año. Las cifras no se llevan aparte: cada transferencia certifica contra una partida real y recorre las mismas cuatro etapas que cualquier otro gasto.
No hay dos versiones de la misma plata: el representante y la tesorería leen exactamente las mismas cifras.
Entra con su propio acceso y ve lo suyo: cuánto le aprobaron, cuánto le han pagado, cuánto le deben y en qué punto va cada transferencia —anunciada, comprometida, por cobrar o pagada—.
La junta carga cada gasto el día que recibe la factura, le adjunta el respaldo y presenta el periodo cuando lo cierra. El municipio lo revisa: acepta, o lo devuelve diciendo exactamente qué falta.
El gasto de la junta no consume partida municipal: ese dinero ya salió al pagarse la transferencia, y contarlo dos veces inflaría el gasto público del distrito.
Una página por corregimiento, sin claves y sin instalar nada: lo aprobado, lo transferido y en qué se gastó. Es el argumento que convierte una compra de software en un acuerdo del Concejo —porque cada representante puede enseñarle a su corregimiento lo que gestionó—.
Recargo calculado al día y cobro del periodo más viejo primero: no quedan años atrasados invisibles.
Bitácora por acción, roles por módulo, terminales y sesiones. Se sabe quién hizo qué, cuándo y desde dónde.
Consulta su deuda, sus recibos y su paz y salvo desde el celular. Menos fila, menos reclamo de saldo.
El recibo alimenta la caja, la contabilidad y el presupuesto. Sin recapturar ni cuadrar a mano al final del mes.
Se cargan los archivos que envía el banco y se aplican contra las cuentas, con su conciliación.
Se usa desde el navegador, en cualquier equipo del municipio. Cada entidad con su propia base de datos.
Cada corregimiento ve lo que le transfirieron y lo que le deben, con fecha. Menos discusiones de pasillo sobre la plata.
Una vitrina pública por corregimiento donde cada representante enseña su gestión. La enciende el municipio cuando lo acuerda.
Que arrastran un sistema viejo, sin cartera confiable ni contabilidad conectada con lo que se recauda.
Donde hacen falta cajas separadas, arqueo por cajero, cierre diario y control de quién anula qué.
Que necesitan ejecución presupuestaria, estados financieros y trazabilidad para la Contraloría.
Donde los representantes quieren saber qué se les transfirió, cuándo, y poder demostrar en qué lo gastaron.
Le mostramos cómo se liquida, cómo se cobra en ventanilla, cómo queda la cartera y cómo se refleja todo en el presupuesto. Sin compromiso.